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Historia
El territorio actual de Sada fue habitado desde la antigüedad y, a pesar de que existe una tradición según la cual los inicios se remontan a un asentamiento lacustre, la existencia de varios castros en la zona (Samoedo, Meirás...) hace pensar que la villa fue fundada por los ártabros.
El nombre de Sada podría derivar del término
saida, con el que los fenicios aludían a la "abundante pesca" del lugar. Después de ellos todo apunta a que también llegaron a estas tierras los griegos, que se establecieron en el núcleo de Samoedo, y los cartagineses, que hicieron lo mismo en el lugar de Carta, en la parroquia de Mondego.
La presencia romana, aunque se dio, fue muy poco intensa y, durante el siglo VII, el municipio fue invadido y saqueado por los árabes. Desde el siglo XII Sada perteneció a la familia de Traba y, desde el XIV pasó a manos del duque de Lancaster, quien intentó apoderarse de la villa como paso previo a la conquista de Betanzos, donde los Andrade impidieron su avance.
Cuando la familia Andrade entroncó con la de los Castro, las posesiones pasaron a la casa de Lemos. Desde el siglo XVII Sada se convirtió en un importante centro especializado en hilos y tejidos. Más adelante, en el XVIII, a esta industria también se unieron la pesquera y la cerámica.
Sada: siglos XX y XXI
En 1922 la creación del tranvía eléctrico, que unía el término con la ciudad de A Coruña, supuso un impulso fundamental para el comercio y el turismo. Años más tarde, en 1935, se iniciaron las obras de construcción del puerto. Este desarrollo demográfico, industrial y turístico llevó al Ministerio de la Gobernación a concederle a Sada el título de ciudad en el año 1945.
En la actualidad Sada se ha convertido en una de las poblaciones más turísticas de toda la comarca. La variedad de sus servicios y la tranquilidad de las aguas de la ría, perfecta para la práctica de todo tipo de deportes náuticos, son su mejor carta de presentación.