El TSXG rechaza la impugnación del presupuesto municipal de 2011

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Los magistrados creen que el recurrente, un funcionario del Concello, “demuestra dispersión expositiva y acumulación desordenada de motivos impugnatorios” y le achacan una “exacerbada queja carente de coherencia lógica”

La Sección Primera del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) acaba de rechazar el recurso contencioso administrativo presentado por un funcionario del Concello de Sada contra la aprobación definitiva de los presupuestos del Ayuntamiento correspondientes a 2011.En su sentencia, los tres magistrados censuran además tanto la motivación como la argumentación esgrimida por el demandante -el técnico de  Administración General en el Concello Juan Méndez  Leiva- del que en la sentencia dicen que “demuestra cierta dispersión expositiva y acumulación desordenada de motivos impugnatorios” y al que atribuyen una “exacerbada queja carente de coherencia lógica”.

El demandante había recurrido la aprobación de los presupuestos por entender que las bases de ejecución eran ilegales y que no se habían negociado convenientemente con la representación de los trabajadores, pero el tribunal desmonta una por una sus objeciones y cuestiona incluso su interés o legitimidad para promover el recurso.

En cuanto a la legitimación del recurrente, los magistrados señalan que no es admisible “el abuso del derecho para obtener sentencias desligadas de intereses legítimos” y en la sentencia añaden: “De entrada, el recurrente no efectía el mínimo y lógico análisis de cómo le afecta la supuesta nueva Relación de Puestos de Trabajo” y: “Tampoco es objeto de impugnación en el presente litigio, pese a lo que se explaya la demanda sobre tal cuestión, las resoluciones o acuerdos que amparanb la contratación de la asistencia letrada del Concello y que son otro ejemplo de ostensible desviación procesal” que los magistrados consideran un “desahogo argumental”.

La sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia señala que el recurrente “hace uso legítimo de su derecho a la crítica de la actuación presupuestaria municipal como cualquier otro ciudadano, pero se detiene en una exacerbada queja carente de coherencia lógica y fundamentación racional, a lo que se une que vierte meras conjeturas sobre la posible utilización espúrea de tales partidas, olvidando que si cree que la razón y el derecho le asisten bien puede impugnar su aplicación en su día ante esta jurisdicción o incluso, si tan seguro está de sus vicios de buena administración y contabilidad, dar cuenta a los organismos de control contable, tanto municipales como autonómicos”.